ASCELCRE – Profesionales de los Animales de Compañía representa y defiende un modelo profesional basado en la legalidad, la responsabilidad, el conocimiento y el respeto por los animales.
Entendemos que trabajar profesionalmente con animales de compañía implica asumir obligaciones que van más allá del mero cumplimiento administrativo. Exige formación, transparencia, buenas prácticas y una mejora continua de las condiciones en las que los animales son criados, alojados, cuidados, educados o atendidos.
Nuestros principales valores son:
Trabajar con animales implica asumir una responsabilidad profesional, ética y legal.
Los miembros de ASCELCRE se comprometen con el cumplimiento de la normativa aplicable, el Código Ético de la asociación y unas prácticas profesionales orientadas al bienestar de los animales y a una correcta relación con propietarios, usuarios, consumidores y Administraciones Públicas.
Defendemos la profesionalización de todas las actividades relacionadas con los animales de compañía.
La experiencia debe ir acompañada de formación, actualización de conocimientos, instalaciones adecuadas, procedimientos de trabajo y cumplimiento de las obligaciones administrativas, sanitarias y de bienestar animal correspondientes a cada actividad.
El bienestar de los animales constituye uno de los principios esenciales de nuestra actividad.
Defendemos una tenencia, cría, alojamiento, manejo, educación y cuidado responsables, adaptados a las necesidades biológicas, sanitarias, etológicas y sociales de cada animal.
El bienestar debe evaluarse desde criterios técnicos y científicos y no únicamente desde percepciones emocionales.
La actividad profesional con animales de compañía debe desarrollarse dentro de un marco jurídico claro y exigible para todos.
ASCELCRE promueve el cumplimiento de la legislación y, al mismo tiempo, participa activamente en su análisis y mejora, defendiendo normas proporcionadas, técnicamente fundamentadas y compatibles con el bienestar animal y con la realidad de los profesionales del sector.
La confianza exige información clara.
Defendemos la transparencia en las relaciones entre profesionales, clientes, usuarios, Administraciones y sociedad, así como la trazabilidad de los animales y de las actuaciones profesionales cuando resulte legalmente exigible.
Las decisiones que afectan a los animales deben fundamentarse en conocimiento técnico, experiencia profesional y evidencia científica disponible.
ASCELCRE apuesta por la formación continua, el intercambio de conocimiento entre profesionales y la colaboración con veterinarios, educadores, adiestradores, especialistas y demás profesionales relacionados con los animales de compañía.
Respeto hacia los animales, hacia las personas y hacia los distintos profesionales que integran el sector.
Defendemos el diálogo y la cooperación incluso cuando existen posiciones diferentes, siempre dentro del marco de la legalidad, el rigor técnico y el respeto institucional.
ASCELCRE nace para contribuir a construir un verdadero sector profesional de los animales de compañía, reconocido social e institucionalmente.
Trabajamos para que quienes desarrollan legalmente actividades de cría, alojamiento, cuidado, educación, adiestramiento y otras actividades profesionales relacionadas con animales de compañía puedan participar en las decisiones que afectan directamente a su actividad.
El conocimiento científico, la sociedad y la legislación evolucionan.
También deben hacerlo nuestras prácticas profesionales.
Por ello, ASCELCRE promueve la revisión permanente de procedimientos, instalaciones, conocimientos y estándares profesionales con un objetivo claro: hacer compatible el bienestar de los animales con un sector profesional responsable, preparado, legal y sostenible.
ASCELCRE – Profesionales de los Animales de Compañía
Legalidad · Profesionalidad · Responsabilidad · Bienestar animal · Conocimiento · Transparencia
Aspiramos a un modelo en el que criadores, residencias, centros de cuidado, educadores, adiestradores y demás profesionales desarrollen su actividad dentro de la legalidad, con formación adecuada, instalaciones y medios proporcionados, responsabilidad profesional y criterios de bienestar basados en el conocimiento técnico y científico.
Queremos que trabajar profesionalmente con animales de compañía sea identificado por la sociedad y por las Administraciones como una actividad que exige conocimiento, responsabilidad, especialización y cumplimiento normativo.
Defendemos el reconocimiento de un verdadero sector profesional de los animales de compañía, con identidad propia y capacidad de representación ante las instituciones.
Queremos superar la asociación automática entre cría y malas prácticas.
La cría profesional responsable debe diferenciarse claramente de la producción indiscriminada, el comercio ilegal, la cría clandestina y cualquier actividad que comprometa el bienestar de los animales.
Nuestro objetivo es que hablar de criador profesional signifique hablar de legalidad, trazabilidad, conocimiento, selección responsable, bienestar animal y compromiso con los animales durante todas las etapas de su vida.
Queremos avanzar hacia un modelo de bienestar animal construido sobre la ciencia, la etología, la medicina veterinaria, la experiencia profesional y el conocimiento de las necesidades reales de cada especie y cada individuo.
Proteger a los animales exige sensibilidad, pero también conocimiento y capacidad técnica.
El sector de los animales de compañía debe evolucionar al mismo ritmo que lo hacen la sociedad, la ciencia y la legislación.
Por ello, nuestra visión incluye profesionales cada vez mejor preparados, capaces de revisar sus procedimientos, incorporar nuevos conocimientos y elevar progresivamente sus estándares de trabajo.
Aspiramos a que las políticas públicas relacionadas con los animales de compañía se construyan contando también con quienes trabajan diariamente con ellos.
Las Administraciones, los profesionales, la comunidad científica, las entidades de protección animal y la sociedad tienen responsabilidades diferentes, pero pueden compartir un mismo objetivo: mejorar de forma real y sostenible la vida de los animales de compañía.
Un sector legal y profesional.
Un sector formado y responsable.
Un sector que combata las malas prácticas y la actividad clandestina.
Un sector que coloque el bienestar real de los animales en el centro de sus decisiones.
Y un sector con capacidad para participar, aportar conocimiento y ser escuchado en las decisiones que determinarán su futuro.
Esa es la visión de ASCELCRE.
La pertenencia a ASCELCRE DEBERIA SER algo más que cumplir unos requisitos administrativos: supone asumir un compromiso profesional con los animales, con los clientes, con el propio sector y con la sociedad.
Estos son los principios fundamentales de nuestro Código Ético:
Toda actividad profesional relacionada con animales de compañía deberá desarrollarse cumpliendo la normativa europea, estatal, autonómica y local que resulte aplicable.
Los profesionales deberán disponer de las autorizaciones, registros, licencias y demás requisitos exigibles para el ejercicio de su actividad.
Ningún asociado podrá prestar su nombre, instalaciones, documentación, registros o condición profesional para encubrir o facilitar actividades clandestinas, irregulares o desarrolladas por terceros sin las autorizaciones necesarias.
La actividad profesional deberá garantizar, además, la correcta identificación, documentación y trazabilidad de los animales cuando resulte legalmente exigible.
Trabajar con animales implica asumir una especial responsabilidad sobre su bienestar y sobre las decisiones profesionales que puedan afectarles.
Los profesionales deberán adoptar medidas razonables para prevenir enfermedades, lesiones, sufrimiento evitable y problemas derivados de un manejo, alojamiento, selección o cuidado inadecuados.
En el ámbito de la cría se promoverá una selección responsable de los reproductores, teniendo en cuenta la salud, el comportamiento, la funcionalidad, la diversidad genética y las pruebas veterinarias o genéticas disponibles y adecuadas para cada raza o población.
La genética trabaja con probabilidades biológicas y no con garantías absolutas. Por ello, la responsabilidad profesional consiste en conocer, evaluar y reducir los riesgos previsibles, actuando conforme al conocimiento disponible.
El bienestar de los animales constituye un principio esencial de la actuación profesional.
Los animales deberán disponer de condiciones adecuadas de alojamiento, alimentación, higiene, ejercicio, descanso, socialización, manejo y atención veterinaria, adaptadas a su especie, edad, estado sanitario y necesidades individuales.
Su bienestar comprende tanto la salud física como el equilibrio comportamental y emocional.
Ningún criterio económico, productivo, comercial, deportivo o estético deberá justificar prácticas que provoquen sufrimiento evitable o comprometan gravemente el bienestar del animal.
Cada profesional deberá conocer los límites de su formación y de las funciones que legalmente puede desarrollar.
ASCELCRE considera parte esencial de la ética profesional la formación y actualización continua de conocimientos.
Los profesionales deberán utilizar procedimientos y técnicas adecuados a su actividad y recurrir a veterinarios u otros especialistas cuando una situación exceda de sus competencias.
La experiencia profesional constituye un valor, pero debe evolucionar conjuntamente con el conocimiento científico, técnico y normativo.
La información ofrecida sobre animales, instalaciones, servicios y condiciones de contratación deberá ser clara, suficiente y veraz.
La publicidad de los asociados deberá corresponderse con la realidad y no podrá inducir a error sobre las características, procedencia, edad, identificación, estado sanitario, genealogía, documentación o cualquier otra circunstancia relevante del animal.
Cuando exista información sanitaria, genética, comportamental o administrativa relevante que deba conocer el adquirente o responsable del animal, deberá facilitarse en los términos establecidos legalmente y conforme a las buenas prácticas profesionales.
El compromiso profesional no termina necesariamente con la entrega del animal o con la finalización de un servicio.
Los profesionales deberán facilitar la información necesaria sobre alimentación, manejo, salud, adaptación, educación y cuidados, dentro del ámbito de sus competencias.
Las consultas deberán ser atendidas de manera profesional y en un plazo razonable, diferenciando claramente entre información general y aquellas situaciones que requieren intervención veterinaria u otro profesional especializado.
La cría deberá estar planificada y orientada a obtener animales sanos, funcionales y correctamente socializados, evitando la reproducción de ejemplares cuando exista conocimiento suficiente de que puede producir un riesgo grave y evitable para ellos o su descendencia.
La selección no deberá perseguir características morfológicas extremas cuando estas puedan comprometer significativamente la salud, funcionalidad o calidad de vida de los animales.
La conservación y mejora de las razas debe entenderse desde una perspectiva amplia que incluya salud, comportamiento, funcionalidad, diversidad genética y bienestar.
Residencias, educadores, adiestradores y demás profesionales que tengan temporalmente animales bajo su responsabilidad deberán proporcionarles unas condiciones adecuadas de seguridad y bienestar.
Los métodos de manejo, educación o adiestramiento deberán ser proporcionados, técnicamente justificados y compatibles con la normativa y el bienestar animal.
El profesional deberá adoptar las medidas necesarias para prevenir fugas, accidentes, enfrentamientos evitables, enfermedades y otras situaciones previsibles durante el periodo en que el animal permanezca bajo su responsabilidad.
Los asociados no participarán ni colaborarán conscientemente en operaciones que puedan favorecer el maltrato, abandono, comercio ilegal, falsificación documental, ocultación de procedencia o pérdida de trazabilidad de los animales.
La entrega de un animal deberá realizarse valorando razonablemente la idoneidad de su destino y cumpliendo las limitaciones establecidas por la legislación.
Los animales no serán utilizados como reclamo, premio, rifa o incentivo comercial cuando ello resulte contrario a la normativa o pueda favorecer adquisiciones impulsivas e irresponsables.
Los miembros de ASCELCRE no permanecerán indiferentes ante situaciones graves de maltrato o abandono de las que tengan conocimiento en el ejercicio de su actividad.
Cuando existan hechos que puedan constituir una infracción administrativa o penal, actuarán responsablemente y, cuando corresponda, los pondrán en conocimiento de las autoridades u organismos competentes.
Los asociados deberán mantener una conducta respetuosa hacia clientes, compañeros, otros profesionales, Administraciones Públicas y entidades relacionadas con los animales de compañía.
Las diferencias profesionales o sectoriales deberán abordarse desde el respeto, la argumentación y el rigor.
La pertenencia a ASCELCRE supone también preservar la confianza depositada en la asociación y contribuir con la propia conducta al prestigio y profesionalización del sector de los animales de compañía.
Información. Asesoramiento. Representación. Comunidad profesional.
Pero, sobre todo, algo difícil de conseguir individualmente:
capacidad colectiva de interlocución.
Cuando surge un problema normativo, administrativo o sectorial, afrontarlo individualmente puede resultar complejo.
Una asociación profesional permite analizarlo, compartir experiencias, generar propuestas y defender intereses comunes.
Hay problemas individuales.
Pero también hay problemas que solo se solucionan como sector.
Porque ejercer legalmente no significa que tengas que defenderte solo.
Las normas cambian. Las obligaciones aumentan. Las Administraciones toman decisiones que afectan directamente a nuestra actividad.
ASCELCRE trabaja para que los profesionales de los animales de compañía tengamos voz, representación y capacidad de interlocución.
Asociarse no es pertenecer a un grupo.
Es formar parte de un sector profesional organizado.
Entre las principales obligaciones pueden encontrarse:
1. AUTORIZACIÓN Y REGISTRO COMO NÚCLEO ZOOLÓGICO
Cuando la actividad o las instalaciones estén sometidas a este régimen, deberán contar con la correspondiente autorización e inscripción como núcleo zoológico, concedida por la Administración competente de cada comunidad autónoma.
Esto afecta, según la legislación aplicable, a centros de cría, residencias, centros de adiestramiento, centros de recogida y protección animal y otros establecimientos que mantengan animales de compañía.
2. AUTORIZACIÓN MUNICIPAL DE LA ACTIVIDAD
Las instalaciones deberán cumplir las condiciones urbanísticas, ambientales y municipales exigibles y disponer de la licencia, autorización, comunicación o título habilitante que corresponda.
3. SEGURIDAD SOCIAL Y OBLIGACIONES LABORALES
Cuando exista una actividad económica o profesional deberán cumplirse las obligaciones correspondientes en materia de Seguridad Social y legislación laboral, incluido, cuando proceda, el régimen de trabajadores autónomos.
4. OBLIGACIONES FISCALES
Las actividades económicas deberán cumplir las correspondientes obligaciones de alta, facturación y tributación —IVA, IRPF, Impuesto sobre Sociedades u otras—, según la naturaleza de la actividad y de su titular.
5. REQUISITOS ESPECÍFICOS DE CADA ACTIVIDAD
Además de lo anterior, pueden existir obligaciones específicas relativas a bienestar animal, formación, identificación y trazabilidad, registros, documentación, sanidad, instalaciones, personal, protocolos de actuación o dirección veterinaria, entre otras.
Las asociaciones, fundaciones y entidades de protección animal forman también parte de este ámbito, aunque por su naturaleza pueden estar sometidas a requisitos diferentes.
Además de las obligaciones correspondientes a sus instalaciones o actividades, pueden resultarles exigibles su constitución e inscripción como entidad, inscripción en registros específicos de protección animal, obligaciones documentales, contables y fiscales, así como los requisitos establecidos por cada comunidad autónoma para desarrollar actividades de recogida, acogimiento, custodia o protección de animales.
Ser una entidad sin ánimo de lucro no significa estar al margen de las obligaciones administrativas y de bienestar animal.
Los centros y actividades legalmente establecidos están sometidos al control e inspección de las Administraciones Públicas competentes y, dentro de sus respectivas competencias, a las actuaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Veterinarios e inspectores de las comunidades autónomas, diputaciones y entidades locales, así como SEPRONA, Mossos d´Esquadra y otros cuerpos competentes, pueden intervenir en las funciones de vigilancia y control que legalmente les correspondan.
Estos mecanismos permiten comprobar que las instalaciones, documentación, condiciones sanitarias y manejo de los animales cumplen las exigencias establecidas por la legislación vigente.
La legalidad no es un distintivo comercial.
Es el punto de partida de cualquier actividad responsable con animales de compañía.
La falta de control favorece la falta de trazabilidad. Y sin trazabilidad resulta mucho más difícil prevenir el abandono, la cría irregular y el comercio ilegal de animales.
Por eso defendemos un modelo basado en la legalidad, la identificación, la trazabilidad y la responsabilidad de todos los que intervenimos en la vida de un animal de compañía.
Un animal no debería aparecer simplemente en un anuncio, cambiar de manos y desaparecer del sistema.
Debe poder conocerse, cuando legalmente corresponda:
de dónde procede · quién lo ha criado o custodiado · cómo está identificado · quién lo transmite · quién lo recibe · qué documentación acompaña la transmisión y quién asume las responsabilidades posteriores.
Eso es trazabilidad.
Y mantenerla implica instalaciones, identificación, atención veterinaria, registros, documentación, personal, fiscalidad y cumplimiento de obligaciones administrativas.
La legalidad tiene un coste. Pero la falta de legalidad tiene un coste mucho mayor para los animales, los profesionales y la sociedad.
Un animal de compañía puede incorporarse responsablemente a una familia por diferentes vías.
Puede adquirirse de un criador profesional debidamente registrado, cumpliendo los requisitos establecidos por la legislación.
También puede adoptarse a través de una entidad de protección animal legalmente constituida, un centro público o una entidad autorizada para ello.
Las entidades de protección pueden establecer procedimientos destinados a comprobar la idoneidad de la adopción y solicitar las aportaciones legalmente admisibles destinadas a sufragar los gastos asociados al animal.
Son modelos diferentes, pero deben compartir principios esenciales:
identificación + documentación + trazabilidad + bienestar + responsabilidad.
La importación de animales de compañía es legal cuando se realiza cumpliendo las normas sanitarias, comerciales, documentales, de identificación y bienestar que resulten aplicables.
Lo que debemos combatir es otra cosa:
la cría clandestina, la intermediación encubierta, las transmisiones sin documentación, la falsificación del origen, la ausencia de identificación, las importaciones irregulares y cualquier sistema destinado a eludir las obligaciones legales.
Cuando desaparece la trazabilidad, aumenta el riesgo de que también desaparezca la responsabilidad.
ASCELCRE quiere contribuir a construir un verdadero sector profesional de los animales de compañía.
Nuestros asociados deben acreditar el cumplimiento de los requisitos establecidos para el ejercicio de su actividad y asumir nuestro Código Ético.
A cambio, la asociación ofrece un espacio colectivo de:
asesoramiento · información normativa · apoyo profesional · formación · servicios y ventajas para asociados · representación institucional · defensa de intereses comunes.
Pero existe algo todavía más importante.
Cuando ASCELCRE participa ante Administraciones Públicas, organismos consultivos o procesos normativos, no queremos trasladar únicamente la opinión de una Junta Directiva.
Queremos trasladar la experiencia real de quienes trabajan diariamente con animales de compañía.
Cada nuevo asociado aporta conocimiento, casuística y experiencia.
Y cuantos más profesionales legalmente establecidos podamos representar, mayor legitimidad tendremos para exigir que el sector sea escuchado antes de legislar sobre él.
Si estás pensando en iniciar una actividad relacionada con los animales de compañía, podemos ofrecerte información general sobre normativa, requisitos y funcionamiento de los núcleos zoológicos.
Pero ASCELCRE no sustituye a la Administración competente.
Antes de realizar una inversión, recomendamos consultar tanto con el Ayuntamiento donde pretenda desarrollarse la actividad como con el organismo competente de la correspondiente comunidad autónoma.
Una consulta administrativa previa puede evitar inversiones equivocadas y numerosos problemas posteriores.
Porque cumplir individualmente es imprescindible.
Pero para cambiar las cosas hace falta hacerlo colectivamente.
Una asociación fuerte necesita profesionales.
Y los profesionales necesitan una organización suficientemente fuerte para representarles.
Más asociados significan más conocimiento.
Más conocimiento significa mejores propuestas.
Más representación significa mayor capacidad de interlocución.
Ese es el sector que queremos construir.
Y si compartes estos principios, queremos que formes parte de él.
Unidos defenderemos nuestros derechos, garantizando servicios de calidad y mayor responsabilidad para nuestros clientes.