

Una noticia publicada estos días nos obliga, como asociación profesional, a realizar una reflexión que consideramos necesaria.
La Fiscalía y la acusación particular solicitan penas de prisión para el responsable de un criadero de perros de Melgar de Fernamental (Burgos), en un procedimiento judicial por unos hechos que, según han declarado agentes del SEPRONA, veterinarios y técnicos de la Administración, presentaban una situación extremadamente grave para los animales.
Pero existe un dato de esta noticia sobre el que queremos detenernos especialmente:
el establecimiento había sido autorizado como criadero.
Y precisamente por ello creemos que este caso debe servir para explicar algo que desde ASCELCRE llevamos tiempo defendiendo:
Tener un núcleo zoológico es imprescindible. Pero no es suficiente.
La autorización administrativa, la inscripción correspondiente, la licencia municipal o el cumplimiento de los requisitos documentales constituyen la base legal necesaria para desarrollar profesionalmente una actividad relacionada con animales.
Pero ninguna autorización convierte automáticamente a alguien en un buen profesional.
Y, desde luego, no sustituye a la responsabilidad personal de quien ha decidido desarrollar una actividad profesional con seres vivos.
La legalidad es el punto de partida, no la meta
Desde ASCELCRE defendemos firmemente la necesidad de que las actividades profesionales de cría, residencia, adiestramiento, acogimiento o cualquier otra actividad sometida a autorización se desarrollen dentro de establecimientos legalmente constituidos y sometidos al control de las Administraciones competentes.
Porque somos profesionales defendemos esos controles. Pero también debemos ser capaces de exigirnos mucho más.
Trabajar legalmente significa cumplir los requisitos administrativos. Trabajar profesionalmente significa mantener ese cumplimiento cada día.
Supone dimensionar correctamente nuestras instalaciones y nuestra actividad.
Supone disponer de medios económicos suficientes para atender a los animales.
Supone mantener unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.
Supone proporcionar alimentación, agua, ejercicio, atención veterinaria, enriquecimiento y cuidados.
Supone conocer nuestros propios límites y no mantener más animales de aquellos que podemos atender correctamente.
Y supone saber parar.
Porque cuando un profesional atraviesa dificultades económicas, personales, sanitarias o de cualquier otra naturaleza que le impiden atender correctamente a sus animales, tiene también la obligación ética y profesional de buscar ayuda, reducir su actividad, ceder animales o incluso cesarla.
Lo que nunca puede hacerse es trasladar las consecuencias de nuestros problemas a los animales que dependen de nosotros.
RESPONSABILIDAD
Existe además otra parte de la actividad profesional que en ocasiones olvidamos.
Quienes trabajamos con animales de compañía no tenemos responsabilidades únicamente respecto de los animales.
Las tenemos también frente a las personas que confían en nosotros.
Una familia que adquiere un cachorro de un criador profesional está depositando en él una enorme confianza.
Espera recibir un animal correctamente atendido, identificado, documentado y socializado, con información sanitaria veraz y procedente de unas instalaciones donde el bienestar animal haya sido una prioridad.
Esa confianza constituye una responsabilidad profesional.
Por eso la profesionalidad exige también honestidad, transparencia y trazabilidad.
No debemos proteger al mal profesional por pertenecer a nuestro sector
Desde ASCELCRE creemos que defender la cría profesional y los núcleos zoológicos legalmente establecidos no significa justificar cualquier conducta desarrollada dentro de ellos.
Quienes trabajamos correctamente somos probablemente los primeros interesados en que las actuaciones gravemente negligentes sean detectadas, inspeccionadas y, cuando corresponda, sancionadas.
Porque cada establecimiento que incumple gravemente sus obligaciones perjudica primero a sus animales, después a sus clientes y finalmente a todo un sector compuesto mayoritariamente por profesionales que trabajan cada día para hacer las cosas correctamente.
No podemos reclamar respeto para nuestra profesión si no somos capaces también de señalar aquello que resulta incompatible con ella.
Necesitamos núcleos zoológicos autorizados y controlados
Necesitamos trazabilidad.
Necesitamos normativa clara y Administraciones capaces de hacerla cumplir.
Pero necesitamos algo que ninguna ley puede fabricar mediante un número de registro:
profesionales responsables. Personas honestas, formadas y conscientes de que cuando nuestra actividad económica se desarrolla con animales, nuestra responsabilidad es especialmente elevada.
Desde ASCELCRE seguiremos defendiendo la profesionalización del sector precisamente desde esa premisa:
legalidad, sí. Pero también ética, responsabilidad, transparencia y bienestar animal real.
Porque tener autorización permite ejercer una actividad.
La forma en la que cuidamos a nuestros animales y respondemos ante nuestros clientes es lo que demuestra si realmente somos profesionales.
ASCELCRE – Profesionales de los Animales de Compañía
Fuente de la información sobre el procedimiento judicial: elDiario.es / EFE, 1 de septiembre de 2026. El procedimiento judicial se encuentra en curso y corresponde a los tribunales determinar las responsabilidades que finalmente procedan.


