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6 Pasos para detectar un criadero ilegal

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6 Pasos para detectar un criadero ilegal
  • Ascelcre
  • 24/08/2018
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Completar nuestra familia siempre es un paso importante. A veces optaremos por la adopción, que siempre es muy buena opción, y otras necesitaremos por un motivo u otro adquirir nuestra mascota a través de un centro de cría. 

Diferenciar entre un centro de cría legal y responsable, y un criadero ilegal es fundamental para que nuestro nuevo cachorro, así como toda la familia de él, respete los derechos animales básicos.

Es además una decisión ética el no fomentar la cría indiscriminada e ilegal, que no respeta el principio más básico del derecho animal, que un núcleo zoológico supervisado por las autoridades vigile el estado y manipulación de los ejemplares que allí residan, así como la trazabilidad de cada uno de los cachorros.

Aquí van los 8 tips que nos ayudarán a detectar un criadero ilegal. Y no nos engañemos, hay criaderos ilegales de todo tipo, desde perros, caballos, gatos, reptiles, tortugas, hasta pájaros.


1. No disponen de Núcleo Zoológico

Básico, muy básico. El Núcleo Zoológico es el permiso que se da a los centros de crías, residencias caninas, centros de adiestramiento, etc. para ejercer su trabajo con animales. Hay muchos y muy variados tipos de Núcleos Zoológicos (de colección privada, de importación, de venta, de acogida, rehalas, etc.), y nosotros deberemos de exigir que dispongan el Núcleo Zoológico de Cría, el único que permite la cría y venta de los animales.
El tener Núcleo o no, no es optativo. Es obligatorio e indispensable. Los núcleos están regulados por la Junta, Xunta, Generalitat, Gobierno y/o Diputación, del correspondiente Departamento de Ganadería de nuestra provincia. Estos además obligan a cumplir unas normas muy determinadas en cuanto a las instalaciones, la profilaxis, la salud de los animales y la trazabilidad de estos a través de unos Libros de Entradas y Salidas. A través del control de las instituciones, conseguimos que se respeten los derechos de los animales. Y es obligatorio en muchas de las comunidades exhibir ese número en la entrada del local, en la web y en aquellas comunicaciones que se hagan tanto físicas como digitales.

 

2. No tienen licencia de la actividad

Otro más básico que el mecanismo de un botijo. Si hay una actividad económica (cualquiera, desde el primer euro), se requiere por parte del ayuntamiento de la localidad la correspondiente licencia de la actividad que se está ejerciendo.

Es el Ayuntamiento quien realizará las consultas vecinales apropiadas, así como las visitas periódicas que garanticen el correcto funcionamiento del negocio sin que provoque ningún problema social. Control de ruidos, olores, molestias, basuras, fosos sépticos, aguas, desinfección, desratización, desinfectación, plan de seguridad, plan de emergencia, etc. De este modo no sólo somos responsables ante el mantenimiento de los animales, sino también de nuestros vecinos.

3. No dan factura

Cualquier transacción económica lleva una factura aparejada, una factura con el correspondiente IVA del 21% en el caso de la compra de animales. Pagar los impuestos es importante. Puede fastidiarnos, pero hay que hacerlo. Con ello atendemos las escuelas, los hospitales, las carreteras, etc. Y la factura es la demostración de que esos impuestos se pagan.

La factura además es la única garantía de compra. Sin ella, ante cualquier eventualidad nos quedamos desprotegidos. En caso de reclamación, no podrá ser realizada si no tenemos la factura. Debe ser además una factura expedida a nombre del centro de cría en el que hemos realizado la compra. No aceptes una factura a nombre de otra empresa o con otra actividad diferente.

Los documentos de compra-venta no sustituyen en ningún caso a la factura. De hecho las garantías sanitarias (15 días para enfermedades víricas y 2 años para vicios ocultos que dificulten o imposibiliten la vida) sólo pueden darse con la factura. El contrato de compraventa sólo podrá mejorar estas garantías, en ningún caso las reducirá.

4. No informan sobre la raza

Adquirir un cachorrito por lo “mono” que es, es un auténtico error. Nos ponen un perrito en las manos, de mes y medio o dos meses, pequeñito y tan achuchable como un osito de peluche. Y no sabemos que en el futuro, crecerá hasta los 50 kilos, necesitará de 2 horas de actividad diaria y que posiblemente requerirá de tratamientos veterinarios a partir de los ocho años. No lo sabemos, no lo hemos preguntado, y el criador NO NOS HA INFORMADO.

No informarte sobre la raza, sus necesidades y sus futuros problemas derivará en una incomprensión por parte del dueño, y tendrá todas las posibilidades de ser abandonado en el futuro.

Es obligación del criador informar sobre la raza que estamos adquiriendo. Sobre sus características físicas y psicológicas, y sus necesidades actuales y futuras. Un criador responsable siempre se encargará de asegurarse que se ha entendido todo y ofrecerá su guía en el proceso de adaptación del cachorro al nuevo hogar.


5. No enseñan los padres ni las instalaciones

La transparencia no es opcional. Es más que interesante ver el centro de cría, las instalaciones y los padres antes de adquirir nuestro cachorro. Una compra responsable incluye asegurarse que los padres tienen una buena vida. Nunca debemos comprar un cachorro por pena, por quererlo salvar de la situación. Si lo hacemos, estaremos fomentando que ese criador ilegal siga ejerciendo su actividad y siga tratando incorrectamente a sus animales.

Si vemos una situación insostenible en el que los animales están en mal estado, enfermos o están maltratándolos, lo correcto es poner una denuncia lo antes posible; pero si no te atreves, contacta con nosotros. Necesitaremos todos los datos posibles que tengas, incluidas fotos, mapas, etc. Llámanos al tlf. 622.48.48.21 o envía un email a info@ascelcre.com.

 

6. No entrega a los animales con los cuidados básicos que le corresponde

Cuantas veces no hemos oído esta historia: una persona compra un perro por internet, queda con la persona en cualquier gasolinera, y se lo entrega en mano. Sin papeles, sin información. Sin saber nada de nada sobre el perrito que está adquiriendo.

Y es que ese perrito podría no ser entregado con los cuidados básicos que le corresponden. Necesitará las vacunas acordes a su edad y la comunidad en la que se encuentre, el Pasaporte Europeo (es como su DNI), el microchip, y los antiparasitarios. Eso como mínimo. Todo lo demás será bienvenido, aunque no obligatorio: contrato de compra-venta, test genéticos, pedigree, certificados de buena salud, placas, más vacunas, etc. Pero empecemos por que sean entregados los cuidados básicos que necesita. También recordaros de nuevo exigir la factura y la firma del documento de la RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), y copia de cualquier papel que se haya firmado.

Un perro de un criador responsable será entregado en buen estado de salud, se dará a conocer si tiene algún problema menor o necesidad especial, y por supuesto estará aseado en el momento de la entrega. Y respetando en todo momento además las edades mínimas de entrega: 8 semanas para perros grandes, y 12 semanas para perros pequeños.

Seamos responsables. No sólo los criadores, sino también las personas que buscamos un cachorro para nuestra familia. Sólo de esta manera, respetando la legalidad y asegurándose de que se cumplan los derechos de los animales, obtendremos un mundo mejor.

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